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CARTA ABIERTA A TODOS LOS ARGENTINOS
Frente al tratamiento del Proyecto de
Ley que habilita el casamiento de parejas del mismo sexo CON
POSIBILIDAD DE ADOPCIÓN, que modifica el Código Civil de la
Nación y el régimen legal actual de matrimonio, la multitud
de iglesias que componen ACIERA y FECEP declaran:
En primer lugar, nuestra oposición a la
modificación del régimen de matrimonio no implica una
confrontación con personas, sino que significa la defensa de
un derecho humano natural contemplado en el Código Civil de
la Nación. Pero en esa defensa, no queremos pasar por alto
que el amor a Dios y a nuestro prójimo es rector de nuestras
vidas, y que ese amor es el que sentimos por aquellos que se
consideran homosexuales y lesbianas así como por todos los
hombres y las mujeres en general, a quienes día a día
tratamos y servimos en los barrios, las ciudades, los
pueblos, en todo el territorio nacional.
1.
La Historia y la Naturaleza. El concepto de
Igualdad.
A lo largo de toda la historia de la
humanidad y por imperio de la naturaleza la especie humana
se ha desarrollado en el contexto del matrimonio entre un
hombre y una mujer. Este es el ámbito donde los seres
humanos no sólo se reproducen naturalmente, sino donde los
niños encuentran el entorno indispensable para su desarrollo
integral: físico, emocional y espiritual.
Los hombres y las mujeres no somos iguales.
Física, emocional y espiritualmente presentamos una rica y
fundamental diversidad que nos hace complementarios. Dicha
diversidad natural es indispensable en la formación de los
niños, lo cual tiene asidero en la comprobación científica
(en especial a través de la psicología) y en la observación
objetiva de la naturaleza de las cosas. La Biología, la
Anatomía y la Medicina aportan claras pruebas de la
veracidad de estas afirmaciones.
Al hablar de igualdad, hay que hacerlo con
detenimiento y responsabilidad. Toda forma de discriminación
es absolutamente repudiable. Eso no indica que cada reclamo
de igualdad posea legitimidad de origen. Si el Código Civil,
- en acuerdo con la naturaleza, la historia y la
Constitución Nacional - ha establecido que el matrimonio
está constituido por un hombre y una mujer, es imposible
hablar de IGUALDAD para el matrimonio homosexual. De la
misma manera que es IMPOSIBLE hablar de igualdad en el
matrimonio entre un padre y una hija, entre dos hermanos o
entre un adulto y un menor. Si hoy se pretende romper el
límite de la sexualidad del matrimonio, ¿que impedirá mañana
destruir los demás límites como la consanguinidad, la
cantidad de sus miembros o la mayoría de edad?
Reclamar la igualdad entre personas del mismo
sexo para unirse en matrimonio y adoptar menores, no se basa
en principios naturales sostenidos ni por el orden legal
vigente, ni por la ciudadanía ni observados en ningún
proceso en la historia de la humanidad.
2.
VERDADERAMENTE NO ES DISCRIMINACIÓN.
Todas las instituciones sociales poseen
condiciones de accesibilidad que las definen y diferencian
de las demás. Por ejemplo, para votar, la condición es clara:
es necesario alcanzar la mayoría de edad. ¿Es
discriminatorio negar el voto a un menor? NO. Es prudente.
Existen claras razones para que así sea.
Para obtener una jubilación, la condición es
alcanzar una determinada edad. ¿Es discriminación que el
Estado no pague en circunstancias normales una jubilación a
un individuo que no alcanza la edad indicada? NO. Es lo
lógico y natural para un sano sistema compensatorio.
Un Colegio de abogados integrado por médicos,
pierde su naturaleza, deja de ser lo que es.
La Cámara de Senadores, si es integrada por
Diputados, pierde su naturaleza, su sentido de ser. Ningún
Diputado en la Argentina exigiría en
su sano juicio ser reconocido legalmente como
Senador si fue votado para Diputado.
Tanto en el caso del Colegio de abogados como
en el de la Cámara de Senadores,
no existe discriminación alguna.
El matrimonio civil también define su
esencia por las condiciones de sus integrantes. Un
matrimonio civil con personas del mismo sexo deja de ser
matrimonio.
3.
El aspecto jurídico del Matrimonio.
Matrimonio es, etimológica y naturalmente, la
unión libre, permanente y exclusiva entre un hombre y una
mujer. No es posible hablar de matrimonio en la unión de
personas del mismo sexo. La humanidad NO HA ELEGIDO ser
hombre o mujer. Así nacemos. Es natural que a lo largo de
toda la historia y la existencia humana, UN HOMBRE Y UNA
MUJER se hayan unido en matrimonio para extender la especie
y organizarse socialmente. Este dato es invariable y no
puede reconfigurarse según las épocas, las culturas o los
intereses de grupos particulares.
Entonces, por imperio del sentido común,
entendemos que el matrimonio es base fundamental de la
familia, la cual da sustento indispensable a la sociedad. El
Estado, a través de su normativa legal civil, ha legitimado
naturalmente esta unión entre hombre y mujer.
En el plano jurídico, el matrimonio cumple
funciones sociales irreemplazables, por lo que ha sido
respaldado por el Estado y limitado en cuanto a la cantidad
de integrantes (2), consanguinidad, edad y
responsabilidades. Así, la ley NO REGULA LA RELACIÓN
AFECTIVA DE LAS PERSONAS, sino que establece las condiciones
para el mejor desarrollo del ámbito familiar, de acuerdo con
la naturaleza médica, biológica, legal y sociológica.
La Constitución Nacional, mediante los
Tratados Internacionales de Derechos Humanos garantiza el
matrimonio entre un hombre y una mujer. En el supuesto que
se sancionara la modificación al Régimen Legal de Matrimonio
en el Código Civil, para permitir la extraña figura del
matrimonio homosexual con adopción, sería de absoluta
inconstitucionalidad.
4.
EL DERECHO SUPERIOR DE LOS NIÑOS
El derecho resguarda prioritariamente la
seguridad del sujeto más vulnerable. En este caso, son LOS
NIÑOS quienes quedarían legalmente expuestos a un
laboratorio de experimentación basado en un modelo tutorial
homoparental del cual se desconocen absolutamente las
consecuencias que traerá aparejadas a futuro.
Es por esta causa, la de defender el derecho
superior del niño, que la gran mayoría de las naciones del
mundo como Francia, Alemania, Inglaterra e Italia entre
otros países, NO HAN AVALADO el régimen legal de matrimonio
con adopción para personas del mismo sexo. El derecho de los
niños es superior al de los adultos, porque ellos no pueden
elegir. Aquí el Estado y las leyes deben garantizar el
derecho superior del menor.
Las personas pueden hacer en su vida privada
lo que deseen, siempre y cuando no afecten los derechos de
un tercero, en este caso, los niños. Y tengamos presente que
este proyecto de ley en cuestión no se limita a homosexuales
y lesbianas, sino que abarca a todo el colectivo sexual:
travestis, transexuales y bisexuales por igual.
El orden legal y natural no puede ser avasallado
por cambios impuestos contra la voluntad de la enorme mayoría del
pueblo de la Nación.
5.
REALIDAD SOCIAL EN LA ARGENTINA: NUESTRAS
EXIGENCIAS.
NO HAY CONSENSO ENTRE LOS SENADORES DE LA
NACIÓN. Porque no hay consenso en el seno de la sociedad
argentina.
Por eso
RECLAMAMOS UN DEBATE MUCHO MÁS PROFUNDO
acerca del intento de modificación de un régimen SUMAMENTE
FUNDAMENTAL PARA LA ESPECIE HUMANA, como lo es el matrimonio.
Definitivamente, NO HEMOS VOTAMOS a los
legisladores para que decidieran en este tema por sí mismos.
Ningún partido político expresó en su plataforma que votaría
la modificación del Código Civil frente al régimen legal de
matrimonio. Por eso, todas las bancadas han otorgado la
libertad de conciencia en este tema.
Y todos somos conscientes de que mucho más
del 90% de los argentinos pertenecen al ámbito de la
heterosexualidad. Y aún más, sabemos que el 90% de los
ciudadanos de la Nación, profesan creer en Dios.
El deterioro social de nuestro país no será
resuelto, como se piensa, por la eventual sanción del
Proyecto de Ley de referencia, muy por el contrario, será
agudizado y agravado.
ENFATIZAMOS CATEGÓRICAMENTE QUE LEGISLAR, en
el sentido de legalizar el matrimonio homosexual CON
ADOPCIÓN, será confrontar con la historia de la humanidad,
con la voluntad del pueblo de la Nación y sus creencias más
profundas, será trastocar todo un sistema de valores basados
en las raíces fundacionales de la nación y avanzar
decididamente contra la voluntad de Dios lo cual implica
afrontar las consecuencias claramente expresadas en su
Palabra, la Biblia.
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